1. QUE TU GRIFO NO GOTEE: puedes ahorrar hasta 30 litros de agua diarios. Un grifo que gotea gasta hasta 35.000 litros al año. Por ello, es recomendable que sustituyas tus grifos mal ajustados por otros más modernos y eficaces.
2. NO ABUSES DE LA LEJÍA, rompe el equilibrio bacteriano y dificulta el trabajo de las depuradoras.
3. ¡CUIDADO CON LAS FUGAS!. No siempre son visibles, y para detectarlas, un buen truco es anotar el consumo dos días consecutivos. Primero, anótalo cuando ya no vayas a utilizar el agua y, al día siguiente, hazlo antes de dar ningún grifo. Si ha variado, deberás buscar la fuga o recurrir a los profesionales adecuados.