1. ESCOGE PLANTAS AUTÓCTONAS para tu jardín: podrás ahorrar agua ya que consumen menos que las plantas más exóticas. Además, estas plantas atraen a las mariposas y, por ello, puedes ahorrarte el uso de productos químicos de mantenimiento.
2. DEJA CRECER UN POCO MÁS LA HIERBA. Así, se evita la evaporación del agua y por tanto, necesitamos menos agua para el riego.
3. Puedes recoger el agua de limpiar verduras y
REUTILIZARLA PARA OTROS USOS. No es apta para el consumo humano pero sí para regar o fregar los suelos.