Configuración

A. Ámbito de actuación:

El Plan Integral de Ahorro de Agua de Cantabria tiene como ámbito territorial el conjunto de municipios que componen la Comunidad Autónoma de Cantabria.







B. Estructura General:

El PIAA de Cantabria se estructura en torno a un conjunto amplio de actuaciones que están referidas a horizontes temporales definidos, aunque algunos programas pueden y deben ser repetidos hasta conseguir una nueva sensibilización en el uso del agua. Tal y como se definió en la propuesta inicial, los principios metodológicos de este Plan se corresponden con los de los Planes de Gestión de la Demanda de agua (PGDA), lo que significa que la estructura general del Plan se desarrolle en torno a las siguientes cuatro fases:

La primera fase es la que corresponde a la decisión política de acometerlo. Decisión que se puede considerar avalada si consideramos el Convenio de Colaboración firmado para la ejecución de este PIAA que tiene por finalidad conseguir un uso más racional y eficiente de este recurso. Además de la voluntad institucional, habría que considerar que las preocupaciones por el uso responsable del agua también ocupan un lugar destacado en el conjunto de la población, como revelan los resultados del Taller de Participación EASW celebrado en el Paraninfo de la Universidad los días 10 y 11 de febrero de 2005, en el que el Consejo Asesor del Medio Ambiente de Cantabria consideró que promocionar el uso responsable del agua era una de las principales medidas a desarrollar. Es, por tanto, una decisión que cuenta con un respaldo tanto institucional como por parte de los grupos y asociaciones representados en el Consejo Asesor del Medio Ambiente de Cantabria.

La segunda fase tiene por objeto establecer el diseño estratégico del PIAA de Cantabria. Para ello, se ha elaborado un diagnóstico de la situación actual y de la evolución esperada del consumo de agua, que nos ha permitido identificar las directrices o líneas básicas de actuación. Estas directrices han sido la base para elaborar los distintos programas de intervención que se han definido posteriormente como base operativa del Plan.

En la tercera fase se ha desarrollado el diseño operativo del Plan, en el que han quedado claramente definidos los programas de intervención.

La cuarta fase comprende la ejecución, seguimiento y control del programa de medidas del PIAA. A lo largo de los cuatro años de ejecución previstos, se llevarán a cabo las medidas necesarias, y se evaluarán periódicamente una serie de indicadores para comprobar la eficiencia de las mismas.

C. Objetivos:

El objetivo genérico del PIAA es minimizar el volumen de agua requerida para garantizar el abastecimiento al conjunto de la población y de sus actividades. Este objetivo se pretende alcanzar mediante una serie de programas de intervención u operativos que persiguen fomentar el ahorro de agua entre los diversos agentes implicados en su distribución y su uso.

Los objetivos específicos serían:

  • Sensibilizar al conjunto de la población sobre la necesidad de asumir comportamientos responsables en el uso del agua
  • Reducir el volumen de agua de abastecimiento en Cantabria hasta situarlo en 72 hectómetros cúbicos anuales
  • Frenar el crecimiento de la demanda unitaria en los diferentes sectores de usuarios
  • Reducir sensiblemente los volúmenes de agua no registrada en los sistemas de distribución
  • Mejorar los sistemas de medición y control de los volúmenes captados, tratados y distribuidos en los distintos municipios de Cantabria

D. Diseño estratégico del PIAA: Directrices de actuación

Las líneas estratégicas o directrices de actuación se han definido teniendo en cuenta las características específicas de Cantabria, y los aspectos que definen el ciclo urbano del agua como son el recurso y su calidad, la distribución, el ahorro, la eficiencia y la reutilización.


Línea I Gestión de recursos y calidades

Aunque al agua se le sigue considerando un recurso renovable, cada vez resulta más evidente que el agua disponible, de calidad, a un coste económico y ecológico razonable es cada vez más escasa en las ciudades con un cierto dinamismo en su población y su actividad económica. Ante esta creciente limitación en la disponibilidad del recurso es necesario atender las demandas de agua procurando ajustar las calidades de los recursos disponibles a los usos a que van destinadas.

Siguiendo este criterio, el agua de mayor calidad deberá destinarse a los usos personales relacionados con actividades básicas como la alimentación o el aseo. Por otro lado, existen múltiples usos como la limpieza de calles, el riego, el lavado de coches u otras actividades industriales donde la calidad del recurso no requiere los valores del "agua de boca" y por lo tanto se puede utilizar un recurso de menor calidad.

Las directrices de actuación que se han considerado han sido las siguientes:

1. Desarrollar una estrategia de recursos que permita ajustar adecuadamente la calidad de cada recurso a las exigencias de los usos a los que se destina
2. Evaluar la disponibilidad de nuevos recursos cuya calidad sea aceptable para otros usos no domésticos


Línea II Eficiencia en la distribución

La distribución de agua, desde su entrada en alta hasta la puesta a disposición del usuario, es una fase del ciclo urbano del agua donde la eficiencia de la red juega un papel destacado, aunque otros aspectos como el desdoblamiento de redes o el control individual del consumo también inciden favorablemente sobre la eficiencia de la distribución. Los criterios o directrices considerados han sido los siguientes:

1. Impulsar procesos de renovación de redes y de detección y reparación de fugas
2. Conseguir la universalización de los contadores individuales


Línea III Ahorro voluntario de agua

El ahorro voluntario de agua es una de las pocas medidas a las que se suele recurrir cuando la escasez de agua amenaza el suministro de alguna ciudad. Se trata de una medida que tiene efectos positivos sobre la demanda de agua, pero estos efectos suelen ser coyunturales, mientras dura la época de escasez, y se suelen olvidar pasado el tiempo de sequía. Complementar estas llamadas al ahorro voluntario con campañas de educación ambiental y concienciación ciudadana es una estrategia que mejora las potencialidades del ahorro voluntario y permiten que éstas se adopten continuamente con independencia de las épocas de sequía.

El ahorro voluntario de agua también se puede estimular actuando sobre la estructura tarifaria, mediante modificaciones que disuadan al usuario de actitudes despilfarradoras.
Las directrices consideradas para favorecer el ahorro voluntario de agua han sido las siguientes:

1. Realizar campañas, con continuidad a lo largo del tiempo, de información, comunicación y sensibilización dirigidas al conjunto de la población y a los diferentes sectores de usuarios.

2. Valorar la realización de modificaciones en materia de tarifas y contratos que penalicen las actitudes despilfarradoras.


Línea IV Eficiencia en la utilización

Conseguir una mayor eficiencia en la utilización del agua por parte de los diferentes grupos de usuarios es el objetivo central de la gestión de la demanda. La realización de auditorías hidráulicas, el asesoramiento y la implantación de dispositivos y tecnologías ahorradoras de agua son las principales medidas que favorecen la mejora de la eficiencia. Las medidas para mejorar la eficiencia deben desarrollarse teniendo en cuenta las características de cada sector o grupo de usuarios.


Línea V Reciclaje y recursos alternativos

El criterio básico en materia de reutilización y explotación de recursos alternativos hace referencia a la "precaución" que es necesaria tomar cuando se decide reutilizar aguas depuradas o explotar recursos subterráneos. La reutilización de aguas depuradas, aunque influye favorablemente en la reducción de las entradas en alta, puede afectar negativamente si no se controla el incremento de la salinidad que sufre en el proceso de depuración, principalmente cuando se destina a usos relacionados con el riego de la vegetación. La reutilización masiva de aguas depuradas también puede afectar negativamente al equilibrio ecológico del entorno si los caudales de retorno no son suficientes, en calidad y cantidad, para atender las necesidades hídricas de arroyos y ríos.

La explotación de aguas subterráneas también debe realizarse con las debidas cautelas, garantizando que el volumen de las extracciones no supera la capacidad de recarga del acuífero. Teniendo en cuenta estas consideraciones las estrategias con relación al reciclaje y explotación de otros recursos hídricos estarían basadas en los siguientes criterios:

1. Evaluar las posibilidades de explotación de los acuíferos locales en régimen estrictamente sostenible. Antes de proceder a su utilización será necesario valorar su viabilidad y establecer el balance de recargas y descargas naturales

2. Introducir las aguas recicladas o regeneradas en la estrategia general de recursos
E. Diseño operativo del PIAA:

El diseño operativo tiene como finalidad definir con la máxima claridad posible los programas de intervención que van a configurar el PIAA de Cantabria. Los programas se han diseñado teniendo en cuenta las condiciones específicas del ámbito de intervención y los criterios definidos en el apartado anterior. Los programas considerados se pueden clasificar en horizontales y sectoriales.

Los programas horizontales son los que afectan al conjunto de elementos que forman el sistema de abastecimiento (infraestructuras, usuarios, sistema de tarifas...). Los programas sectoriales persiguen la mejora de la eficiencia en la utilización del agua en cada sector considerado y se diferencian de los horizontales en que requieren de la colaboración directa de los ususarios para su puesta en práctica.

Los programa operativos también pueden clasificarse atendiendo a su área de intervención. En el PIAA de Cantabria esta clasificación, siguiendo la terminología del Libro Blanco del Agua en España, puede realizarse en cinco áreas: infraestructuras, ahorro, eficiencia, sustitución y gestión.

Los programas relacionados con las infraestructuras persiguen garantizar el funcionamiento más adecuado de las infraestructuras básicas de saneamiento e impulsar el desarrollo de nuevas infraestructuras en aras de conseguir la mayor eficiencia posible del sistema de distribución.

El principal objetivo de los programas de ahorro es lograr una reducción de consumo de agua sin realizar modificaciones técnicas en los equipos y dispositivos de consumo. Son programas basados en campañas de comunicación para incentivar el ahorro voluntario y en modificaciones de las tarifas para disuadir de actitudes despilfarradoras.

Los programas de eficiencia persiguen reducir el consumo de agua mediante la incorporación de dispositivos de ahorro y equipos de bajo consumo en los diferentes sectores considerados.

Los programas de sustitución tienen por finalidad reducir el consumo de agua de primera calidad mediante su sustitución por recursos alternativos cuya calidad sea aceptable para los usos a los que se destine.

Los programas relacionados con la gestión persiguen mejorar la información disponible sobre el uso del agua en el ámbito urbano y promover la elaboración y aplicación de una normativa que regule el uso del agua en la ciudad.

En total se han seleccionado 12 programas operativos, de los cuales cinco son programas sectoriales, uno por cada sector considerado, y el resto son horizontales, es decir, que afectan al conjunto del sistema de abastecimiento.


ÁREAPROGRAMACARÁCTER
SUSTITUCIÓN1. RECURSOS LOCALESHORIZONTAL
INFRAESTRUCTURAS2. REDES DE DISTRIBUCIÓN

3. CONTADORES
HORIZONTAL

HORIZONTAL
AHORRO4. COMUNICACIÓNHORIZONTAL
EFICIENCIA
5. RESIDENCIAL
6. COMERCIAL
7. TURÍSTICO
8. INDUSTRIAL
9. INSTITUCIONAL
SECTORIAL
SECTORIAL
SECTORIAL
SECTORIAL
SECTORIAL
GESTIÓN
10. TARIFACIÓN
11. BASE DE DATOS
12. NORMATIVA
HORIZONTAL
HORIZONTAL
HORIZONTAL