Diagnóstico

Conclusiones



Cantabria necesitó en 2003 más de 80 hectómetros cúbicos para atender sus necesidades de agua de abastecimiento, lo que representa una dotación unitaria de 399 litros por habitante y día, dotación que supera ampliamente las conocidas de otros ámbitos.




De los más de 80 hectómetros cúbicos suministrados a las redes en alta, únicamente se controlaron 51,7 hectómetros, lo que supone un rendimiento del 63,9%. A pesar de las dificultades para establecer con mayor precisión qué volumen de agua no controlada corresponde a pérdidas en la red, podemos considerar que los rendimientos no son buenos si los comparamos con otros ámbitos de similares características geográficas como son los de las Comunidades Autónomas de Galicia, Asturias y País Vasco, pertenecientes como Cantabria a las Cuencas Hidrográficas del Norte.


AGUA SUMINISTRADA, REGISTRADA, RENDIMIENTO Y DOTACIONES UNITARIAS. 2003
MUNICIPIOSHABITHABIT EQUIVALM3 SUMINISTM3 REGISTRARENDIM %L/HE/Dl/H/D
A240.200257.67633.490.73818.111.58554,1356382
B128.004149.11218.220.49613.979.03176,7335390
C110.404131.25617.445.13511.815.61167,7364433
D29.21735.4834.829.9063.397.15970,3373453
TOTAL 507.825573.52773.986.27547.303.38663,9353399
TOTAL CANTABRIA   
554.784
  
629.925
  
80.827.847
  
51.677.569
  
63,9
  
353
  
399
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de los municipios
A: municipios mayores 50.000 habitantes
B: municipios entre 49.999 y 10.000 habitantes
C: municipios entre 9.999 y 2.000 habitantes
D: municipios menores de 2.000



En el conjunto de la comunidad autónoma, el agua de abastecimiento procede, mayoritariamente, en torno al 90%, de captaciones superficiales o manantiales, y únicamente el 10% de las captaciones totales procede de aguas subterráneas.

El mal rendimiento de las redes de distribución tanto en alta como en baja, también queda reflejado en los altos valores de los consumos, tanto absolutos como unitarios, que superan ampliamente los de las otras Comunidades Autónomas de la Cuenca Norte.

Tal y como se ha comentado anteriormente, los datos del conjunto se ven influidos por el fuerte peso de Santander, aunque un análisis de los resultados por grupos de municipios muestra que tampoco pueden considerarse aceptables los rendimientos y consumos unitarios obtenidos.

El turismo tiene, sin duda, una influencia importante en el uso del agua en Cantabria, así como la industria o la ganadería, pero estos elementos también son característicos en mayor o menor medida de las otras Comunidades Autónomas, por lo que no es posible justificar el mayor consumo de agua por la influencia de los mismos.

La evolución del agua suministrada para el conjunto de Cantabria en los últimos cinco años muestra un crecimiento medio anual del 1,6%, sensiblemente superior al crecimiento medio de la población que, para el mismo periodo, fue del 0,9%. El crecimiento de la demanda en los distintos grupos de municipios aumenta a medida que disminuye el tamaño de los mismos debido, principalmente, a los nuevos desarrollos urbanos tanto para uso residencial como turístico, que tienen un mayor peso en los municipios de pequeño tamaño.

Durante la realización de este diagnóstico se ha producido la privatización de SEMAS, empresa municipalizada encargada hasta la fecha de la captación y distribución del agua de abastecimiento en Santander. Dado el ya comentado peso de Santander en el conjunto de Cantabria, se ha considerado importante aplicar la nueva situación de la gestión a las conclusiones de este diagnóstico.

Teniendo en cuenta este cambio en la gestión del suministro de agua en Santander, podemos decir que las empresas privadas pasan a gestionar el 56,5% del total del agua suministrada en alta o captada, y el suministro del 58,7% de la población. El Gobierno Regional gestionaría cerca del 40% del volumen total, y el suministro de más del 36% de la población. Los ayuntamientos únicamente gestionarían el 4% del agua suministrada en alta a la población.

La gestión del suministro de agua en baja la realizan los propios ayuntamientos del 31,5% de la población, que utilizan el 37,5% del volumen total suministrado. Se trata principalmente de ayuntamientos de poblaciones medianas y pequeñas (menos de 10.000 habitantes).

Las empresas privadas, una vez incorporado Santander, también son mayoritarias en la gestión en baja. Gestionan la distribución del 62,5% del volumen total y el suministro del 68,5% de la población.

Si comparamos estos datos con los obtenidos en la VIII Encuesta Nacional realizada por Aeas en 2002, en los que las empresas privadas gestionaban el suministro de agua del 40% de la población, podemos considerar que en Cantabria se ha producido un cambio importante en la gestión del agua de abastecimiento tanto en alta como en baja, al ser actualmente mayoritaria la gestión realizada por empresas privadas y situarse en porcentajes muy superiores a los obtenidos en la citada encuesta para el conjunto de la población española.

La distribución del consumo por sectores de usuarios para el conjunto de Cantabria muestra que los principales usos del agua de abastecimiento es el servicio a los hogares, que representa el 71% del consumo total. El sector industrial y comercial consumen otro 24%y otros sectores como los consumos municipales o por obras utilizan el 5% restante.

Si comparamos estos datos con los obtenidos para el conjunto nacional por la citada encuesta, observamos porcentajes similares a los del conjunto de Cantabria. Destacar que en Cantabria los mayores porcentajes de los sectores doméstico, industrial y comercial se justifican por las citadas actividades turísticas e industriales.

En la mayoría de los municipios de Cantabria, el sistema de tarifas por el suministro de agua de abastecimiento contempla una tarifa por un consumo mínimo trimestral, y uno o varios bloques de tarifas para los consumos en exceso. En los municipios de mayor tamaño (A y B) las tarifas son bastante similares, ligeramente superiores en los municipios tipo B. En los municipios de menor tamaño (C y D) los precios presentan una mayor dispersión ya que existen algunos municipios que no cobran el agua y otros que tienen cuotas fijas, generalmente bajas, sin considerar el volumen consumido.

Tal y como se ha venido manteniendo en el análisis de los diferentes grupos de municipios, las tarifas del agua para usos domésticos en Cantabria muestran valores inferiores tanto a los del conjunto nacional, como a los de las Comunidades Autónomas de la Cuenca Norte.

Finalmente, señalar que la importancia de realizar un diagnóstico del estado y la evolución del abastecimiento de agua en un territorio no sólo es debida a la información que obtenemos de ese momento, sino que también nos permite proyectar dicha evolución hacia el futuro más inmediato y conocer, de manera más o menos aproximada, las necesidades futuras de un recurso imprescindible para la vida como el agua y el grado de adecuación de su uso.

Proyectar hacia el futuro más inmediato, los próximos 15 años, los parámetros básicos sobre el estado del abastecimiento de agua en Cantabria implica considerar una hipótesis que se podría formular de la siguiente manera:
  • La demanda bruta o suministro de agua evolucionará en los próximos 15 años a un ritmo similar al de los últimos cinco años, el 1,6 %  anual.
  • La población también evolucionará al ritmo de los últimos 5 años, el 0,9 por ciento anual.
  • El estado de las redes y otros elementos del sistema de abastecimiento permanecen en situación similar a la actual.

El resultado de aplicar la anterior hipótesis a los datos actuales de Cantabria queda reflejado en el anterior cuadro. De su análisis se desprende que, de no mediar modificación alguna en los sistemas de abastecimiento de agua de Cantabria, en 2.013 las necesidades podrían superar los 100 hectómetros cúbicos anuales, lo que nos llevaría a unas dotaciones unitarias en torno a los 443 litros por habitante y día, valores muy superiores a los aconsejados para territorios de características similares.

A pesar de que Cantabria es un territorio con un régimen de lluvias considerable, por lo que aparentemente el agua "sobra", la necesidad de reducir los flujos de agua para las diversas actividades de los municipios y ciudades es un reto que se debe afrontar tanto por razones ambientales, como económicas o sociales.

Desde el punto de vista ambiental reducir los flujos de agua supone reducir o eliminar las presiones e impactos sobre los ecosistemas acuáticos que ocasionan tanto las extracciones de agua, como los vertidos que su uso origina.

Desde el punto de vista económico es preciso considerar que extraer, transportar, tratar, distribuir y posteriormente recoger, volver a tratar y, finalmente, verter el agua de abastecimiento son operaciones con un costo económico estrechamente relacionado con los volúmenes a utilizar, por lo que la utilización de un menor volumen de agua siempre tendrá un efecto económico favorable.

El agua y los ecosistemas acuáticos asociados son recursos esenciales para toda forma de vida y por lo tanto de una valor social innegable, lo que supone considerar que reducir las presiones e impactos de su extracción, uso y vertido tendrá, sin duda, importantes beneficios sociales.